Inicio |  Mapa



Enfermedades cardiovasculares en los animales de compañía

11 de April de 2007 | Nexo | Pdf | Imprimir

El sistema cardiovascular, constituido por el corazón y los vasos sanguíneos, es el medio por el cual se transportan los nutrientes y el oxígeno a todas las células del cuerpo, al mismo tiempo que se recogen los productos del metabolismo celular para permitir la eliminación de los mismos a través del riñón, hígado y pulmones.
Por otro lado, se encarga también de la distribución del calor desde el centro del cuerpo al exterior, contribuyendo así a la regulación de la temperatura corporal.
Se trata de un sistema de vasos totalmente cerrado, con lo que la sangre circula a través de él como resultado de los distintos gradientes de presión producidos por la acción bombeante del corazón.
La dirección de la sangre es siempre la misma y ello se consigue gracias a la acción de las válvulas situadas dentro del corazón y también en el sistema venoso.
Se pueden presentar numerosas patologías de este sistema, afectando a perros y a gatos con independencia del sexo y de la edad. Es cierto, por otro lado, que la prevalencia de enfermedades cardiovasculares es muchísimo más elevada en pacientes geriátricos, pero no por ello olvidamos que existen formas congénitas o formas adquiridas que se desarrollan a edades tempranas.
Así pues, en las formas congénitas graves, los animales presentan casi desde el nacimiento debilidad, dificultad respiratoria, retardo en el crecimiento, etc, y en la mayoría de los casos mueren en el periodo postnatal.
Existen por otro lado, formas congénitas leves en las que no siempre son evidentes los signos de enfermedad en edades tempranas, pero el mal funcionamiento cardíaco provoca que aparezcan dichos signos antes o alrededor de los 5-7 años de edad, con lo que sería interesante el poder detectar esas patologías antes de que muestren claros signos de insuficiencia cardiaca..
Finalmente, las patologías cardíacas adquiridas, en edades a partir de los 7-8 años en adelante, son las más frecuentes en la práctica veterinaria.
Estas últimas son patologías que afectan sobretodo a las válvulas cardíacas (endocardiosis), siendo la más habitual sobretodo en razas pequeñas de perros, la llamada endocardiosis mitral. La válvula tricúspide también puede verse afectada en algunos casos. En este grupo de enfermedades lo que ocurre es que las válvulas sufren un deterioro progresivo por el cual van perdiendo su funcionalidad, lo que ocasiona fugas de sangre en direcciones opuestas al sentido correcto de la circulación y con el consiguiente aumento de presión en las diferentes cámaras cardíacas. El corazón, en su intento de compensar esta disfunción, aumenta el tamaño de sus cámaras, pero llega un momento en que ya no da más de si y es cuando la insuficiencia cardiaca puede agravarse rápidamente ocasionando en algunos casos la muerte del animal.
Otro grupo de patologías que suelen afectar a ciertas razas de perros y en general a algunas razas grandes, son las afecciones del miocardio o músculo cardiaco. En este caso, existe una alteración en la musculatura del corazón (llamada miocardio), lo que produce una dilatación cardiaca extrema.  El corazón alcanza un tamaño enorme y no  puede latir con la suficiente fuerza como para bombear la sangre por todo el cuerpo. Así pues,  el animal llega a un fallo cardíaco grave y muere.
Las patologías cardíacas más habituales en los gatos son afecciones también del miocardio, en lo que se conoce como cardiomiopatía hipertrófica felina, pero en este caso el corazón aumenta de tal manera su musculatura que al final casi no le cabe la sangre dentro, al mismo tiempo que el propio corazón sufre un déficit de irrigación sanguínea, con lo que se produce también una situación de colapso cardiaco y una muerte súbita, en ocasiones ante cualquier situación de stress.

Un animal que padezca una patología cardiaca leve, puede vivir dignamente sin mostrar signos de enfermedad o sufrimiento, y sólo a medida que el corazón empeora se observan síntomas de malestar general como fatiga excesiva, respiración forzada y algún tipo de desmayo o síncope cardíaco. La tos, el abdomen en forma de barril, extremidades posteriores hinchadas, adelgazamiento, son presentaciones clínicas habituales en casos de enfermedades del corazón.
Cuando el propietario observe alguno de estos síntomas, es importante acudir al veterinario para que estudie, mediante los diferentes métodos diagnósticos, el problema concreto de su mascota. Con ello se podrá establecer la pauta terapéutica más adecuada en cada caso y en cada circunstancia clínica.
Alguno de estos métodos incluyen un completo examen físico del animal, una buena auscultación cardiaca, analítica sanguínea y de orina, radiografías torácicas en distintas posiciones, electrocardiografías, ecografías, control de la  presión arterial, etc.
Hoy en día, la medicina veterinaria ha evolucionado de tal manera que nos ofrece la posibilidad de tratar satisfactoriamente algunas de esas patologías que hemos comentado, y lo que es más importante, detectarlas antes de que sea demasiado tarde y el deterioro de nuestra mascota sea excesivo.
Así pues, se recomienda al menos, una revisión anual que comprenda una detallada exploración cardiovascular. Se realiza de manera sencilla y no es nada invasiva ni dolorosa para nuestra mascota, puesto que una buena exploración física junto con una buena auscultación cardiaca, más una radiografía del corazón y un electrocardiograma, nos permitirá detectar más del 90% de patologías cardíacas en sus fases iniciales, incluso antes de empezar a producir signos de enfermedad en el animal.
Excepto algunos casos en que el tratamiento es quirúrgico (enfermedades congénitas), el resto de tratamientos se realiza con tratamientos farmacológicos vía oral o inyectable en algunos casos, con lo que conseguimos incrementar el rendimiento cardíaco, favorecemos la circulación sanguínea, y todo ello repercute favorablemente mejorando los signos de apatía, dificultad respiratoria, letargia, intolerancia al ejercicio, problemas hemodinámicos, etc.
Hemos de tener en cuenta por otro lado, que son tratamientos de por vida, y en este caso en particular de las enfermedades cardíacas, es muy importante respetar la medicación y la duración del tratamiento, así como las revisiones prescritas por el facultativo.
Permítanme insistir en este tema, puesto que se tiende a pensar que al mejorar los síntomas el animal ya no necesita esta medicación, con lo que tendemos a dejar los tratamientos a medias y ello repercute  en un empeoramiento del paciente al poco tiempo y que entonces sea mas difícil el tratarlo de nuevo, puesto que el corazón ha hecho un paso adelante en su deterioro y no existe un paso atrás que lo devuelva al estado anterior.
Debemos de ser conscientes de este hecho desde el principio, con lo que así garantizaremos el mayor índice de supervivencia y lo que es más importante, una buena calidad de vida de nuestra querida mascota.

Josep Ramon Gisbert i Vallés
Nexo Veteralfacs

Deja tu comentario

Debes estar registrado para enviar tu comentario.